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Enfermedades de las vías respiratorias superiores

Publicado el febrero 18, 2012 | En la categoría : Artículos,Especialidades | 0 Comentarios

  Tomado de www.latinpedia.net

Las vías respiratorias superiores o altas del aparato respiratorio comprenden a aquellas estructuras que conforman el tracto recorrido desde la cavidad nasal hasta los bronquios. Se conocen como vías aéreas inferiores a los bronquiolos respiratorios y alvéolos pulmonares.A continuación se pretende hacer una revisión sencilla de las principales enfermedades que afectan a las vías superiores, haciendo hincapié en la medicina veterinaria.

CAVIDAD NASAL Y SENOS PARANASALES

Epistaxis

La cavidad nasal se encuentra ricamente vascularizada, por lo cual diversos agentes patógenos provocan daños que originan hiperemia (aumento del caudal sanguíneo del tejido), edema (depósito de líquido proveniente del plasma en órganos y cavidades) y epistaxis (hemorragias).

La epistaxis se visualiza como salida de sangre por los orificios nasales. Algunas de las causas más frecuentes son los traumatismos, las úlceras de la mucosa, inflamaciones agudas de la cavidad nasal (rinitis), pólipos y neoplasias. Es crucial establecer el origen de dicha hemorragia, ya no es el mismo cuadro clínico si la misma proviene de la región de la cavidad nasal, de las bolsas guturales (estructuras presentes únicamente en los equinos) o de los pulmones; en este último caso es grave la epistaxis causada por tromboembolia de la vena cava, enfermedad que tiene su origen en la cavidad torácica o abdominal y que frecuentemente lleva a la muerte por lo agudo del cuadro.

Las enfermedades locales de la cavidad nasal son relativamente sencillas de tratar; usualmente se espera a que las lesiones por traumatismos leves cicatricen, lo que detendrá el sangrado; las neoplasias (tumores) o pólipos deberán extirparse. Estos últimos se producen por la acción de un hongo, llamado Rhinosporidium seeberi, el cual afecta primariamente a los caballos pero se transmite a los seres humanos. Cuando la epistaxis es de origen pulmonar el tratamiento deberá dirigirse hacia la causa primaria de la misma.

Rinitis

Se denomina rinitis a la inflamación de la cavidad nasal; puede ocurrir sola o asociada a la inflamación de los senos paranasales. La mayoría de los irritantes ingresan por vía aerógena, pero también pueden tener un origen hematógeno y ser la extensión de un proceso primario localizado en otro órgano o tejido.

Las principales enfermedades que cursan con rinitis son de origen vírico; algunos ejemplos de ello son la influenza (virus de la gripe), los herpesvirus donde el más importante es el de la rinotraqueítis infecciosa bovina, y el virus del moquillo o Distemper canino, del género Morbillivirus. Las bacterias piógenas, es decir productoras de pus, pueden asociarse a la infección viral, causando un exudado supurativo; otras pueden producir inflamación por sí solas, como Bordetella bronchiseptica, Pasteurella multocida y los Streptococcus, frecuentes en todas las especies incluido el hombre. También los hongos como Aspergillus fumigatus y Cryptococcus neoformans pueden causar rinitis en perros y gatos, y el ya mencionado Rhinosporidium seeberi de los equinos y humanos; como causas parasitarias se conoce en ovinos la acción traumática de las larvas del parásito Oestrus ovis.

Las rinitis se clasifican de acuerdo a su curso en agudas y crónicas. De acuerdo al exudado pueden a la vez dividirse en serosas, catarrales, purulentas, ulcerativas,pseudomembranosas, hemorrágicas y granulomatosas.

Las rinitis agudas se inician con la presencia de un exudado seroso, inicialmente traslúcido y líquido, pero que en el curso del proceso se puede tornar catarral o mucoso y luego purulento, siendo este último más espeso y verdoso. La mucosa que reviste la cavidad nasal se presenta edematizada, rojiza y microscópicamente se evidencia pérdida de cilios, hiperactividad de células caliciformes y exudado seromucoso con leucocitos y células epiteliales. Si el proceso continúa, se agrava la hiperemia, con exudado purulento por migración de leucocitos, hay erosión e hiperplasia regenerativa del epitelio, lo cual puede originar crecimientos que entorpecen el ingreso del aire y disminuyen por ende la capacidad respiratoria del individuo.

En las rinitis crónicas se desarrollan pólipos localizados o difusos, que primero son sésiles y luego pedunculados. La lesión progresa con fibrosis progresiva, atrofia de glándulas y metaplasia focal escamosa del epitelio nasal, observándose este último seco y opaco. Las rinitis pseudomembranosas están principalmente representadas por la salida de un moco rico en fibrina, pero no dan lesiones permanentes; en cambio las fibrino-necróticas también poseen fibrina como principal componente, pero son profundas y dejan una superficie ulcerada y sangrante; estas son causadas por una bacteria muy común en el ambiente y marcadamente agresiva, llamada Fusobacterium necrophorum.

Las rinitis pueden dejar graves secuelas. La aspiración de exudado nasal puede producir bronconeumonía; asimismo el proceso puede extenderse a los senos y causar sinusitis, las cuales son más difíciles de curar por la escasa llegada de los antibióticos a estas estructuras.

SINUSITIS

Es la inflamación de los senos paranasales. Generalmente está asociada con rinitis, por lo que prácticamente son las mismas causas citadas previamente las responsables de ambas enfermedades. Las lesiones microscópicas también son similares a las observadas en los cuadros de rinitis. La acumulación de secreción seromucosa se denomina mucocele, cuando predomina un exudado purulento se conoce con el nombre de empiema sinusal. Este último es grave por la proximidad anatómica con el encéfalo y porque no se resuelven espontáneamente, causando atrofia epitelial y metaplasia con distorsión de las paredes óseas. El tratamiento con antibióticos usualmente debe extenderse por largos períodos de tiempo para lograr la curación completa.

BOLSAS GUTURALES

En la porción dorsal de la faringe del equino se localizan las bolsas guturales, que son divertículos de las trompas de Eustaquio. Estas estructuras, específicas de esta especie, no tienen una función del todo clara, pero son susceptibles a sufrir diversas enfermedades que en general son graves, principalmente debido a que están muy cerca de la arteria carótida, nervios craneales, oído medio y encéfalo.

Timpanismo de las Bolsas Guturales.

El timpanismo es la acumulación de aire en una cavidad, en este caso en las bolsas guturales; ocurre principalmente en potros debido a que el gas queda atrapado sin poder salir de la cavidad por la acción de válvula del orificio nasofaríngeo de la trompa de Eustaquio. Es grave y de resolución quirúrgica.

Inflamación de las Bolsas Guturales: Guturitis.

Varios agente patógenos procedentes del tracto respiratorio pueden ser causa de inflamación supurativa (bacterias piógenas) y fibrinosa (hongos). Estos procesos son de pronóstico grave por la proximidad con las estructuras anatómicas mencionadas con anterioridad. El tratamiento se basa en una combinación de métodos quirúrgicos (punción y drenaje) y quimioterapia con antibióticos y antifúngicos en altas dosis y suministrados por largos períodos de tiempo.

LARINGE

Osificación de la laringe.

Ocurre como metaplasia de los cartílagos laríngeos en los individuos de edad avanzada. No tiene tratamiento, y su principal consecuencia es la reducción de la capacidad inspiratoria y por ende de la funcionalidad pulmonar.

Hemiplejía laríngea.

Se conoce con el nombre de hemiplejia a la parálisis unilateral de un nervio, que genera en consecuencia la ausencia de inervación de una región tisular dada, con atrofia y pérdida de funcionalidad.

La hemiplejía laríngea es una enfermedad de presentación frecuente en el equino y da origen a un signo característico de ronquido, pues se obstruye el flujo del aire por disminución de la luz laríngea. Esto ocurre por un daño específico en la rama izquierda del nervio laríngeo recurrente que inerva el músculo cricoaritenoideo dorsal del lado izquierdo.

Macroscópicamente el músculo afectado se atrofia y se observa pálido, y microscópicamente hay una desmielinización del nervio afectado. La etiología se describe como multifactorial y se consideran como posibles causas la extensión de infecciones de las bolsas guturales, intoxicaciones por insecticidas y micotoxinas. El tratamiento es quirúrgico.

Hemorragia y edema de laringe.

A menudo se presentan hemorragias como consecuencia de enfermedades septicémicas que se localizan en la región dorsal de la epiglotis provocadas por virus (Peste Porcina Clásica), bacterias (Salmonella, Clostridium y Pasteurella) y neoplasias. El cáncer de laringe es particularmente frecuente en las personas fumadoras y su pronóstico es grave.

El edema puede desarrollarse a causa de traumatismos locales o como parte de infecciones respiratorias y alérgicas. Al análisis macroscópico se observa una laringe engrosada, edematosa, a veces con líquido sanguinolento.

Laringitis

Es frecuente en las enfermedades inflamatorias generalizadas que abarcan a todas las vías aéreas altas, pero también puede presentarse aislada, sin involucrar el resto de los órganos.

Puede ser aguda o crónica y de tipo catarral, supurativo, fibrinoso, ulcerativo o necrótico. Un tipo frecuente en terneros y cerdos es la laringitis necrótica que ocurre como parte de la necrobacilosis bucal o diftérica, causada por el Fusobacterium necrophorum. Es grave y el tratamiento con antibióticos generalmente no es suficiente para restablecer la funcionalidad completa del órgano.

TRAQUEA

Hemorragia.

Las hemorragias que se observan en la tráquea son de diversos tamaños; se conocen con el nombre de petequias a las que presentan un diámetro máximo de 1 cm y son puntiformes; en cambio las equimosis son de un tamaño superior y se observan como manchas irregulares. Las hemorragias traqueales ocurren en enfermedades infecciosas agudas causadas por bacterias como Bacillus anthracis (agente causal del ántrax o carbunco, enfermedad que afecta a todos los mamíferos inclusive el ser humano), Pasteurellas y en los trastornos de la coagulación de la sangre como en el envenenamiento por tricloroetileno y por el trébol dulce (Mellilotus alba, usado para la alimentación de los bovinos; también es tóxico para las personas).

Inflamación de la Tráquea: Traqueítis.

Generalmente las traqueítis se asocian con bronquitis. Las causas están relacionadas con virus (Herpesvirus y Parainfluenza de cualquier especie, incluyendo al hombre y Adenovirus en caninos), bacterias, parásitos (Capillaria aerophila de caninos y zorros).

Las lesiones macroscópicas se corresponden con una inflamación catarral, purulenta o necrótica de acuerdo a la severidad del agente. Los ganglios linfáticos regionales se encuentran agrandados y enrojecidos. El tratamiento con antibióticos suele ser efectivo, porque inicialmente el agente puede ser viral pero invariablemente existirá contaminación bacteriana secundaria. En caso de que esto último no ocurra, no será necesario ningún tratamiento y la enfermedad remitirá en un par de días.

Bronquios

Son varias las enfermedades que afectan a los bronquios, y usualmente ocurrirá extensión del proceso (cuando es de tipo inflamatorio) al tejido pulmonar.

Broncoestenosis.

Es un estrechamiento del lumen bronquial, debido a la acumulación de exudado, parásitos, alteraciones en la pared bronquial (engrosamiento) y a la presencia de estructuras que generen compresión peribronquial (tumores, abscesos, exudados pleurales, etc). Es una característica común en las enfermedades que cursan con asma. Independientemente de la causa originan una disminución en la capacidad inspiratoria, con caída de la función pulmonar que incluso puede llegar a la apnea (ausencia de respiración, incompatible con la vida). El tratamiento va dirigido a la causa primaria, y el éxito dependerá de la naturaleza de la misma.

Bronquiectasia.

Se denomina así a la dilatación de los bronquios. Generalmente es un proceso localizado en una región del pulmón, usualmente en la porción cráneo-ventral del pulmón de individuos afectados por especies de Micoplasmas, infecciones bacterianas secundarias y por la infestación con distintas especies de parásitos del género Dyctiocaulus.

Para que se produzca son necesarias la acumulación de exudado en la luz y el debilitamiento de las paredes del bronquio; se produce la atelectasia del parénquima alveolar dependiente de la vía aérea afectada, es decir el colapso de los alvéolos de dicha zona, con ausencia total de aire y función respiratoria.

Las regiones alveolares contiguas a las áreas atelectásicas suelen expandirse en exceso como compensación a la falta de aire en las primeras; este proceso de conoce con el nombre de “Enfisema o Insuflación Vicariante”, y suele resolver quitada la causa. Es distinto el cuadro al del Enfisema pulmonar, enfermedad que tiene un componente importante en el debilitamiento de la pared alveolar por otras causas. Es común la aparición de bronquiectasia en áreas contiguas a las afectadas por bronconeumonía.

Macroscópicamente los pulmones con bronquiectasia presentan bronquios irregularmente dilatados, con exudado purulento de color amarillo verdoso. El parénquima adyacente está atelectásico y a veces fibroso.

Microscópicamente, la luz contiene mucus, detritus, células inflamatorias y sangre; las paredes bronquiales están infiltradas por células. Dependiendo de la severidad y cronicidad, se aprecian diversos grados de reparación de la pared por tejido de granulación. El curso es crónico y tiene un pronóstico grave.

Bronquitis.

Las enfermedades inflamatorias de los bronquios suelen tener pocas repercusiones en pulmón; no así las inflamaciones de bronquiolos, que son causa de neumonía. Las lesiones no sólo afectan la mucosa del bronquio (endobronquitis) sino también a su capa adventicia (peribronquitis); ésta última es frecuente y ocurre cuando hay neumonía.

Los bronquios mayores se sitúan fuera de los lobulillos pulmonares. El epitelio es pseudoestratificado y está provisto de células ciliadas y secretoras. El tejido conjuntivo peribronquial es maduro y relativamente abundante. La luz es grande como para permanecer abierta aún en presencia de un exudado abundante, el cual puede ser eliminado por el reflejo de la tos.

En contraste, los bronquiolos están incluidos en el lobulillo. El epitelio es simple, existen escasas células secretoras, las paredes son delgadas, la luz es fácilmente ocluida por el exudado y la tos no es efectiva para eliminarlo.

Las causas suelen ser las mismas que causan enfermedades de las vías aéreas superiores o bronconeumonías. Se producen por agentes físicos, químicos, bacterias, virus y parásitos. La vía de llegada de los agentes es aerógena, pero puede ser también por vía ascendente (bronquial), como en el caso de neumonías parasitarias o en las inflamaciones granulomatosas (tuberculosis).

Las bronquitis se caracterizan por abundante exudado mucoso, producto de la secreción de células caliciformes de la mucosa. Los tipos de exudados más comunes son: catarral, purulento, fibrinoso y fibrinopurulento. De acuerdo con el curso se pueden clasificar en agudas y crónicas.

La bronquitis catarral es el tipo agudo más simple; se caracteriza por enrojecimiento leve de la mucosa y abundante exudado. Existe un gran secreción producida por células caliciformes y glándulas seromucosas y una gran cantidad de vasos capilares dilatados con sangre, acompañada por un infiltrado leucocitario.

La bronquitis purulenta es causada por infección con bacterias piógenas, presenta un exudado amarillento característico, viscoso o mucoide, con un fuerte infiltrado de neutrófilos en la luz del órgano. Si esta inflamación persiste puede dar formas ulcerativas o pseudomembranosas.

La bronquitis ulcerativa se presenta cuando se destruyen grandes áreas de epitelio incluyendo la lesión de la membrana basal. Suele ser la extensión de una bronquitis purulenta prolongada.

La bronquitis fibrinosa o fibrino-necrótica es una forma rara de bronquitis aguda; se presenta con una membrana gruesa amarilla, pero firmemente adherida en algunos puntos; suelen involucrar también a la laringe, tráquea y porciones cráneo-ventrales de los pulmones.

Las bronquitis crónicas son causadas por bacterias y parásitos. La del tipo catarral o mucopurulenta es importante y es causa de tos crónica. Las lesiones son un exceso de secreción mucopurulenta en el árbol traqueo-bronquial. Este acúmulo varía desde un fluido turbio viscoso, hasta un exudado blanquecino o verde amarronado. El exudado puede hacerse espumoso y ocupar toda la luz. La mucosa está engrosada, a menudo hiperémica. Al microscopio se observa engrosamiento y plegamiento de la mucosa por los aumentos en número y tamaño de las glándulas mucosas y la infiltración con células inflamatorias. El epitelio presenta hiperplasia de células caliciformes, úlceras y metaplasia escamosa.

En casos avanzados se pueden observar a simple vista focos pálidos que representan nódulos linfoides, o también proyecciones polipoides de la mucosa.

En bronquitis crónicas severas hay hipertrofia del músculo liso de ramas de la arteria pulmonar, esto causa hipertensión pulmonar que demanda mayor fuerza de contracción del corazón; es causa de enfermedades cardíacas secundarias como hipertrofia ventricular derecha e insuficiencia cardíaca.

La bronquitis supurativa crónica es una secuela frecuente de la bronconeumonía, y casi siempre va asociada a bronquiectasia. Si el proceso no fue supurativo desde el inicio, cuando el curso era agudo, es común que se contamine con bacterias piógenas y termine siendo purulento.

La bronquiolitis fibrosante obliterante o bronquiolitis organizativa es una respuesta específica a diversas forma de lesión de los bronquiolos o de los alvéolos adyacentes. Se produce cuando hay necrosis epitelial de la unión bronquiolo-alveolar y presencia de un exudado rico en fibrina. La lesión es una proyección polipoide del tejido de granulación que oblitera parcial o totalmente la luz del bronquiolo.

La inflamación de los bronquios cura sin dejar secuelas, lo que indica que aunque el epitelio superficial esté severamente lesionado, no suelen producirse lesiones significativas en las estructuras mas profundas de la pared. Los pólipos son infrecuentes.

En cambio la inflamación de bronquiolos frecuentemente ocasiona enfermedades de la región respiratoria (donde la neumonía es la secuela más frecuente). Otras complicaciones pulmonares importantes son la atelectasia y el enfisema.

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